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Hantavirus y roedores, ¿una nueva alarma sanitaria?

Ratas y ratones, potenciales portadores de hantavirus

22 Abril, 2020

Durante estos días de alarma y confinamiento por la epidemia del coronavirus causante del COVID-19 surgen muchas informaciones, algunas de ellas completamente falsas y otras no del todo exactas, que pueden llevar a desatar un alarmismo innecesario. Esto es precisamente lo que ha ocurrido con las noticias relativas al hantavirus y la existencia de una nueva alerta sanitaria debida a este patógeno, precisamente también con origen en China. Con todo lo ocurrido hasta el momento con el coronavirus, se entiende que informaciones como ésta pueden causar mucha inquietud. Sin embargo, como veremos a continuación, tal alerta no existe, y las infecciones por hantavirus son conocidas desde hace tiempo. Aprovechamos el siguiente artículo para exponer las patologías provocadas por este agente infeccioso y su transmisión a través de los roedores.

El origen de las informaciones que identifican al hantavirus como una nueva amenaza para la humanidad, equiparable al coronavirus causante del COVID-19, procede de varios medios de comunicación chinos, que publicaron acerca de la muerte de un ciudadano que viajaba en autobús desde la provincia de Yunnan hasta la de Shandong. Las noticias recogían que la persona fallecida había dado positivo en hantavirus. Lo primero que debemos aclarar es que los dos patógenos son totalmente diferentes en cuanto a su modo de transmisión. El hantavirus no es un patógeno nuevo, tampoco se ha originado en China y no existe actualmente ninguna advertencia sanitaria sobre la posibilidad de que vaya a causar ninguna pandemia a nivel mundial.

La infección por hantavirus (VH) es una enfermedad zoonótica emergente transmitida por roedores, entre los que se incluyen ratas y ratones. Se caracteriza por presentar síntomas de fiebre, mialgia y afecciones gastrointestinales, seguidas de un inicio repentino de dificultad respiratoria e hipotensión. El hantavirus es un virus ARN perteneciente a la Familia Bunyaviridae, causante de dos graves enfermedades humanas, la Fiebre Hemorrágica con Síndrome Renal, en Europa y Asia, así como el Síndrome Cardiopulmonar por Hantavirus en América. Según datos de la OMS, anualmente se registran unos 300 casos en las Américas, siendo 13 países americanos los que presentan áreas endémicas de la enfermedad. La tasa de mortalidad puede alcanzar el 60% y no existe actualmente ningún tratamiento disponible.

Los casos humanos de infección por hantavirus ocurren por lo general en áreas rurales, en las que se pueden encontrar roedores que alberguen el virus, aunque también es posible la transmisión en zonas urbanas. El virus penetra al inhalar partículas infectivas procedentes de los excrementos de los roedores, tanto heces como orina, así como de su saliva. La posibilidad de exposición a hantavirus se incrementa cuando las personas viven, trabajan o juegan en espacios cerrados donde existe una infestación activa de roedores.

En América, los reservorios de los hantavirus son roedores silvestres de la Subfamilia Sigmodontinae como los ratones de las especies Oligoryzomys longicaudatus, O. chacoensis y O. flavescens, entre otros. En Europa y Asia se ha identificado al patógeno en roedores de los Géneros Apodemus, Microtus o Myodes. Con respecto a los roedores plaga habituales, es reseñable que la dos especies de rata presentes en España, la rata negra (Rattus rattus) y la rata parda (R. norvegicus), también pueden ser vectores del virus, no así el ratón casero (Mus musculus).

Teniendo en cuenta que no existe un tratamiento efectivo contra estas patologías, adquiere vital importancia las medidas de prevención y disminución del riesgo de contagio. En ellas destaca el control integral de las poblaciones de ratas y ratones, evitando su proliferación, impidiendo su entrada a las instalaciones humanas o eliminando directamente individuos; todo ello combinando con medidas adecuadas de higiene. Viendo que algunos de los potenciales transmisores de este virus son las ratas, se entiende perfectamente la importancia sanitaria que tienen los servicios de control de plagas y los tratamientos profesionales de desratización.

Por tanto, no debe preocuparnos la incidencia de este virus más de lo estrictamente razonable. Eso sí, debemos atender una vez más a la utilidad de los servicios que prestan las empresas del sector de la sanidad ambiental, tanto en su vertiente de control de plagas como de desinfección, respecto a la prevención y control de muchas patologías infecciosas.