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Empresa de Control de Plagas y Desinfección en Madrid

Empresa de control de plagas y desinfección

BIODAL CONTROL AMBIENTAL es una empresa de control de plagas urbanas, desinfección y control de la bacteria Legionella; con sede en Madrid y fundada por dos Licenciados en Biología con amplia experiencia en temas de índole medioambiental.

Contamos con un personal técnico altamente cualificado y en continua formación, capaz de resolver todas sus dudas, de diagnosticar el problema y de eliminar la plaga a la mayor brevedad posible; realizando de este modo un servicio de alta calidad. Nuestros técnicos se responsabilizan en todo momento del tratamiento adoptado, haciendo de la profesionalidad y el compromiso sus señas de identidad.

Ofrecemos un servicio personalizado y ajustado a sus necesidades, empleando los mejores productos disponibles en el mercado y haciendo uso de las técnicas más adecuadas para cada situación.

Conscientes de la cada vez mayor preocupación social por los temas relacionados con la salud y el medio ambiente, desde BIODAL cuidamos especialmente estos aspectos apostando por la prevención y las medidas de actuación pasivas, con el objeto de reducir al máximo posible el empleo de biocidas y demás productos químicos. Cuando su uso sea imprescindible se empleará siempre el producto menos nocivo y más específico para la plaga que se desee combatir.

La empresa está inscrita en el Registro Oficial de Establecimientos y Servicios Biocidas (ROESB) de la Comunidad de Madrid con el número 914-CM-S.

Somos miembros de la Asociación Madrileña de Empresas de Desinfección (AMED).

Por todo ello, si precisa de cualquiera de los siguientes servicios: fumigación, desinsectación, eliminar cucarachas, eliminar chinches de cama, desratización, desinfección, control de aves, tratamientos fitosanitarios o prevención y control de Legionella; póngase en contacto con nosotros y le asesoraremos, ofreciéndole la mejor solución a sus necesidades.

¿Por qué algunos insectos plaga son capaces de eludir a sus avispas parasitoides?

Descubren cómo algunos insectos hacen frente a los parasitoides

2 Diciembre, 2021

El empleo de insectos parasitoides, generalmente avispas, es una de las técnicas más conocidas que se emplean en el control biológico de plagas. Este tipo de estrategias, aplicadas frecuentemente para el control de plagas vegetales, suelen ser bastante efectivas y tienen como ventaja sustancial la minimización del empleo de productos fitosanitarios. Sin embargo, este método no es infalible. En algunas ocasiones, las hormigas, con su defensa activa de pulgones y cochinillas, de las cuales se alimentan; hacen fracasar a este tipo de control biológico. En otras ocasiones, los insectos plaga parecen eludir a sus enemigos parasitoides sin que se sepa claramente la causa. Esto era así hasta ahora, puesto que una investigación ha descubierto cómo ciertas plagas han conseguido vencer a las avispas. Lo vemos a continuación.

En primer lugar, debemos recordar cómo funciona exactamente el empleo de insectos parasitoides. Las hembras de este tipo de avispas, de forma natural, ponen sus huevos en el interior del cuerpo de otros insectos, generalmente en sus larvas. Al eclosionar, las larvas de la avispa parasitoide tienen a su disposición toda una despensa viviente. Ni que decir tiene que el hospedador termina muriendo. De la misma forma, empleando a estos insectos intencionadamente, se consigue frenar muchas plagas agrícolas o forestales. Sin embargo, ciertas avispas parasitoides eran incapaces de desarrollarse en determinadas especies de insectos. Una investigación realizada por científicos del Departamento de Genética de la Universidad de Valencia, en colaboración con investigadores de Japón, Canadá y Corea del Sur, ha descubierto que ciertos grupos de genes, denominados factores letales del parasitoide, podrían ser responsables de ello.

En concreto, estos genes están presentes en varios grupos de virus ADN, que son capaces de infectar a los insectos. Según los investigadores, se establece una especie de competencia entre estos virus y los parasitoides por el acceso a un mismo anfitrión. Esto quiere decir que si un insecto es infectado e infestado al mismo tiempo por un virus y un parasitoide, la actividad de la proteína codificada por el grupo de genes del virus resulta tóxica para el parasitoide. De esta forma, el virus afecta al insecto huésped de manera exclusiva. En otras ocasiones, también han observado que es el propio parasitoide el que infecta a su anfitrión con el virus portador de estos genes. La proteína resultante no es tóxica para este parasitoide vector del virus pero sí para otros. Así, el factor letal descrito se sigue propagando.

Los científicos han detectado que estos genes letales para los parasitoides se han transferido en múltiples ocasiones al genoma de algunas especies de lepidópteros, tales como polillas y mariposas. Esto es posible porque a lo largo de la evolución, algunos insectos sobrevivieron a la infección del virus portador de dichos genes. Tras un mecanismo de transferencia genética horizontal entre virus e insectos, éstos últimos incorporaron a su genoma el grupo letal de genes. El ser portadores de dichos genes confirió a los insectos protección frente a la parasitación, por lo que este rasgo se heredó de generación en generación.

Los autores de la investigación ponen de relieve la complejidad del proceso evolutivo parasitoide/anfitrión y destacan la participación de los virus en la competición por la supervivencia del más adaptado. El trabajo ha revelado además nuevos aspectos acerca del sistema inmune de los insectos. Los resultados, según los investigadores, son de gran importancia para entender y mejorar los sistemas de control biológico de plagas, no sólo mediante el empleo de insectos parasitoides, sino también a la hora de usar virus y bacterias entomopatógenas.