Especialistas en control de plagas. Resultados garantizados, al mejor precio.

Empresa de Control de Plagas y Desinfección en Madrid

BIODAL CONTROL AMBIENTAL es una empresa de control de plagas urbanas, desinfección y control de la bacteria Legionella; con sede en Madrid y fundada por dos Licenciados en Biología con amplia experiencia en temas de índole medioambiental.

Contamos con un personal técnico altamente cualificado y en continua formación, capaz de resolver todas sus dudas, de diagnosticar el problema y de eliminar la plaga a la mayor brevedad posible; realizando de este modo un servicio de alta calidad. Nuestros técnicos se responsabilizan en todo momento del tratamiento adoptado, haciendo de la profesionalidad y el compromiso sus señas de identidad.

Ofrecemos un servicio personalizado y ajustado a sus necesidades, empleando los mejores productos disponibles en el mercado y haciendo uso de las técnicas más adecuadas para cada situación.

Conscientes de la cada vez mayor preocupación social por los temas relacionados con la salud y el medio ambiente, desde BIODAL cuidamos especialmente estos aspectos apostando por la prevención y las medidas de actuación pasivas, con el objeto de reducir al máximo posible el empleo de biocidas y demás productos químicos. Cuando su uso sea imprescindible se empleará siempre el producto menos nocivo y más específico para la plaga que se desee combatir.

La empresa está inscrita en el Registro Oficial de Establecimientos y Servicios Biocidas (ROESB) de la Comunidad de Madrid con el número 914-CM-S.

Somos miembros de la Asociación Madrileña de Empresas de Desinfección (AMED).

Por todo ello, si precisa de cualquiera de los siguientes servicios: fumigación, desinsectación, eliminar cucarachas, eliminar chinches de cama, desratización, desinfección, control de aves, tratamientos fitosanitarios o prevención y control de Legionella; póngase en contacto con nosotros y le asesoraremos, ofreciéndole la mejor solución a sus necesidades.

Plaga de culebras exóticas en Gran Canaria

Plaga de serpientes en Gran Canaria

16 Mayo, 2018

Volvemos a abordar el tema de las especies exóticas invasoras. Cuando un organismo no autóctono se asienta en un determinado territorio en el que no estaba presente, y lo coloniza, sus posibles efectos negativos hacen que pueda catalogarse como una auténtica plaga. Estos impactos suelen afectar a los ecosistemas, sobre todo a la biodiversidad. Uno de los ejemplos más paradigmáticos del problema de las especies invasoras es el de las serpientes de la Isla de Guam, en el Pacífico. La introducción humana de estos reptiles después de la Segunda Guerra Mundial provocó la extinción de numerosas especies de aves, muchas de ellas endemismos. Si no se remedia, esta misma situación podría repetirse en España, concretamente en la isla de Gran Canaria.

En dicha isla se encuentra, desde hace unos años, un reptil que no forma parte de su fauna. Se trata de la culebra real de California (Lampropeltis getula californiae), serpiente que está afectando a la biodiversidad insular, haciendo peligrar a varias especies endémicas de Gran Canaria. El colúbrido invasor tiene un tamaño medio entorno a los 120 cm, pudiendo alcanzar como máximo los 180 cm de longitud. Es originaria de América, concretamente de Estados Unidos y el norte de México. Los ejemplares que están presentes en Gran Canaria pertenecen a la subespecie que se extiende por la costa suroeste de la región, desde Oregón hasta Baja California, penetrando hasta los estados de Utah y Arizona. No es peligrosa para el ser humano, puesto que no es venenosa, pero como veremos, su impacto en el ecosistema la convierte en una especie letal.

Esta culebra tiene una gran capacidad de adaptación; puesto que en su lugar de origen ocupa hábitats muy variados, desde zonas semidesérticas, praderas, bosques, márgenes de ríos y humedales; incluyendo además áreas suburbanas. Su dieta es también bastante amplia, compuesta por roedores, aves, reptiles, anfibios y huevos de diferentes especies. Estas características, justo con la ausencia de depredadores en la isla, han hecho que la culebra real de California prolifere sin control por varias zonas de Gran Canaria.

Pero, ¿cómo han llegado las culebras hasta ahí? La clave reside en que esta serpiente, como hemos visto, es muy común en América del Norte. Además, por su manejo sencillo y docilidad, esta especie es bastante popular entre los aficionados a la terrariofilia. Se da el hecho de que en el núcleo principal de presencia de la culebra en la isla, localizado en La Solana y San Roque, la coloración más frecuente de los reptiles detectados es albina. El albinismo es un fenómeno que se da en la naturaleza, pero es minoritario debido a las limitaciones y dificultades de adaptación que supone para sus portadores. El hecho de que la mayoría de las serpientes de la zona sean albinas indica claramente un origen antrópico; descendientes de ejemplares supuestamente liberados de forma intencionada por aficionados a los reptiles.

Detectados los primeros indicios de su presencia en el año 1998, su naturalización fue confirmada en 2004. Desde entonces se han localizado ejemplares, además de en el núcleo principal, en otros dos núcleos secundarios, abarcando una superficie que podría llegar a los 100 km2. Se ha podido comprobar que la dieta de esta culebra en la isla de Gran Canaria está compuesta en un 94% de reptiles. Es por eso que su existencia hace peligrar especialmente las poblaciones del lagarto gigante de Gran Canaria (Gallotia stehlini), de la lisa variable (Chalcides sexlineatus), ambos endemismos de la isla, y del perenquén (Tarentola boetgeri). Se ha confirmado a las tres especies como elementos constitutivos de la dieta de la culebra, sobretodo el lagarto.

En la actualidad existe un programa Life europeo, denominado Life Lampropeltis, que trata de atajar el problema. Su objetivo, a corto plazo, es frenar la expansión de la culebra por la isla; mientras que a más largo plazo, se intentaría erradicar su existencia. La iniciativa recoge métodos de control directo como la captura de ejemplares mediante trampas o animales entrenados (rapaces, perros, etc.), herramientas para mejorar el conocimiento de la especie invasora y medidas para prevenir nuevas introducciones; así como recursos para aumentar la concienciación pública y promover la participación social. Al igual que en Baleares, Canarias se encuentra librando una guerra en toda regla contra las culebras invasoras.