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La nueva abeja exótica detectada en Cataluña, ¿aliada o plaga?

Detectada una especie exótica de abeja en Cataluña

8 Noviembre, 2018

Otra vez tenemos que abordar el tema de las especies invasoras. Como sabemos, estos organismos exóticos pueden considerarse auténticas plagas con sólo tener en cuenta sus efectos negativos en el entorno y en la biodiversidad del nuevo territorio donde se establecen. En esta ocasión, también vamos a tratar a una especie no autóctona procedente del continente asiático, región del planeta de la que proceden la gran mayoría de los invasores de los que hablamos últimamente.

Un grupo de investigadores ha confirmado la llegada a la Península Ibérica, concretamente a Cataluña, de la conocida como abeja gigante de la resina. Este insecto, cuyo nombre científico es Megachile sculpturalis, es originario del este de Asia (Japón, China y la Península de Corea). Fue detectada por primera vez como especie invasora en 1994 en Carolina del Norte, EEUU. Desde entonces se ha ido extendiendo por el país norteamericano llegando hasta Canadá. En la última década, ha llegado a colonizar Europa y, a día de hoy, está presente en diferentes regiones de Francia, Suiza, Hungría, Italia, Alemania y Austria. España se suma ahora a sus áreas conquistadas. En concreto, los investigadores han confirmado la presencia de la especie en los municipios de Sant Celoni y La Garriga, ambos en la comarca del Vallés Oriental, en Barcelona; así como en la localidad de Olot, en Gerona. Las observaciones de estas abejas invasoras se han realizado mayoritariamente en jardines urbanos privados.

Este himenóptero, perteneciente a la Familia Megachilidae, es de gran tamaño, pues puede medir hasta 2,5 cm de longitud. A diferencia de las abejas de la miel, este insecto es solitario, no forma colmenas. Ubica su nido en orificios que encuentra en troncos, tallos, taludes o ladrillos, construyéndolo con resina, arcilla y pequeños fragmentos de madera. Se ha visto también que es usuaria frecuente de los denominados hoteles para insectos, estructuras fabricadas por el hombre, generalmente de madera y otros materiales vegetales, para favorecer la presencia de insectos, especialmente polinizadores. Esta forma de anidación sugiere que pudo haber llegado a Europa a través del comercio de madera desde Asia. Sus buenas capacidades colonizadoras se explican precisamente por ese comportamiento de anidación, su dieta generalista y su buena capacidad de vuelo.

Por su tamaño, la abeja gigante de la resina podría llegar a confundirse con la avispa asiática (Vespa velutina), ampliamente extendida por el norte peninsular. Se diferencia de ésta en su coloración y por la presencia en su cuerpo de la característica pilosidad de las abejas. Como hemos dicho, no construye nidos comunales y se alimenta de polen; a diferencia de la avispa asiática, que captura abejas y otros insectos para alimentar a sus larvas, de ahí su grave impacto en el entorno. Precisamente esta última característica, su función polinizadora, nos puede plantear dudas sobre si la presencia de este nuevo insecto invasor es positiva o negativa.

El papel polinizador de la abeja gigante de la resina le confiere, desde cierta perspectiva, un carácter beneficioso. En un momento en el que las abejas europeas y otros insectos polinizadores se encuentran en declive, su aparición podría paliar un poco la grave situación. En el menor de los casos, su presencia podría resultarnos indiferente. Sin embargo, a pesar de que es una especie con una dieta generalista, parece presentar predilección por ciertos elementos vegetales exóticos como la falsa acacia de Japón (Styphnolobium japonicum). Esto implica que la existencia de esta abeja no autóctona podría contribuir a su vez a la expansión de especies vegetales invasoras por nuestra geografía. Además, al mejorar la reproducción de estos vegetales exóticos, se podría alterar toda la red plantas-polinizadores de las zonas afectadas. Como cualquier organismo invasor, M. sculpturalis compite por los recursos alimenticios y de anidación con las especies autóctonas. Por ejemplo, se han documentado episodios de desalojo agresivo y ocupación de nidos de los denominados abejorros carpinteros (Xylocopa spp.).

A tenor de lo anteriormente expuesto, esta abeja invasora podría llegar a afectar seriamente a las comunidades de insectos polinizadores autóctonos y, en extensión, a la vegetación local; por lo que su presencia en nuestro país, si consigue expandirse, podría llegar a provocar una nueva plaga.