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Una plaga de termitas americanas se extiende por Tenerife

Plaga de termitas americanas se extiende por Tenerife

6 Marzo, 2019

Los tratamientos para eliminar plagas de termitas en zonas urbanas no son raros en España, aunque tampoco tan frecuentes como aquellos que se aplican para erradicar a sus primas las cucarachas. Estos insectos suelen tener mayor incidencia en zonas tropicales, donde causan enormes daños. Sin embargo, que sean menos conocidos por el gran público, no quiere decir que no existan este tipo de problemas. Hay varias especies de termita que pueden causar plaga en España. La situación se agrava cuando la responsable es una especie exótica invasora. Es lo que está ocurriendo precisamente en las Islas Canarias.

En las Canarias se ha constatado la presencia de varias especies de termitas. Por un lado, se citan como autóctonas Kalotermes dispar, Bifiditermes rogierae y Eutermes canariensis. Desde hace décadas también está presente la termita americana Cryptotermes brevis, que hasta hace poco era la que más problemas de plagas causaba en el Archipiélago. Todas estas especies pueden catalogarse dentro de las denominadas termitas de la madera seca. Sin embargo, en junio de 2017 se confirmó la existencia de una nueva especie invasora, concretamente en la Isla de Tenerife. Se trata de Reticulitermes flavipes, englobada dentro de las termitas subterráneas.

En un principio, la termita invasora fue localizada en varias viviendas del municipio tinerfeño de Tacoronte, al norte de la Isla. Desde su detección, la plaga se ha extendido por todo el pueblo, llegando incluso a invadir zonas de la vecina San Cristóbal de La Laguna. Los daños provocados son cuantiosos, tanto materiales en aquellas viviendas afectadas, como en plantaciones, especialmente de viñedos. Hasta ahora han sido los vecinos perjudicados los que, de forma particular, han tomado cartas en el asunto. La falta aparente de un programa coordinado de gestión, por parte de las autoridades, ha provocado un agravamiento de la situación. Si en un principio, la erradicación de la termita invasora era factible al estar localizada en un único foco, actualmente la extensión de la plaga la complica.

R. flavipes, denominada termita subterránea del este, es típica de regiones de EEUU como Pensilvania. Su proliferación por diversas regiones del país norteamericano hace que se destinen anualmente unos 2.000 millones de dólares sólo para combatirla. Sus colonias están formadas por millones de individuos que anidan en el suelo y, desde allí, acceden a las propiedades humanas en busca de alimento. Por lo general, se alimentan de raíces viejas, tocones de árboles, ramas caídas o similares. Por tanto, son beneficiosas para los ecosistemas ya que ayudan a reducir la madera a compuestos más simples que pueden ser utilizados por otros organismos. También atacan plantas vivas, incluyendo raíces de árboles y arbustos. Es por eso que pueden causar daños a cultivos o a la vegetación ornamental. Cuando acceden a las viviendas, se alimentan de materiales de celulosa, ya sea la madera estructural o decorativa; pero también papel, cartón, algodón y elementos similares.

Por lo general, estos insectos son invisibles. Si uno de los canales o tubos de la madera afectada se rompiese, se podrían observar mayoritariamente a las obreras, de color blanco crema. Además, en la época de reproducción se observarían ejemplares alados, correspondientes con las castas reproductoras, la señal más clara de que existe una infestación. Estas termitas aladas podrían confundirse con hormigas, por lo que es conveniente saber diferenciarlas. La presencia de termitas se deduce generalmente por los daños producidos. Frecuentemente las infestaciones por estas termitas en construcciones humanas se localizan en bodegas y sótanos, afectando a la madera estructural u ornamental que se encuentre en contacto con el suelo, como pilares, vigas, tarimas, marcos de puertas, escalones de madera, etc. Los elementos dañados suelen aparecer como ahuecados o podridos, consecuencia de las galerías realizadas por las termitas.

Según los expertos, esta termita invasora se ve favorecida por el clima de las Canarias, permitiendo que el insecto se encuentre en su máxima actividad destructiva durante todo el año. De ahí la importancia del control de la plaga, si se quiere evitar que ocasione daños económicos de valor incalculable. Se ha podido comprobar que resultan exitosos los tratamientos mediante cebos insecticidas, los cuales permiten eliminar las colonias al completo, al pasarse de unos individuos a otros. Se trata, en todo caso, de desinsectaciones complejas, que requerirán la intervención de expertos en control de plagas.