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La comida basura provoca cambios genéticos en los roedores plaga

La comida basura induce cambios genéticos en los roedores urbanos de Nueva York

9 Enero, 2019

Las especies plaga más habituales como las cucarachas, las chinches de cama, las ratas o los ratones son organismos oportunistas que han conseguido vivir a costa de las personas, a lo largo de toda su historia. Los seres humanos les proporcionamos, sin pretenderlo, los recursos necesarios para su proliferación. Lógicamente, las sociedades humanas han ido cambiando en el tiempo y aspectos tales como el comportamiento o el tipo de alimentación también han variado; lo que ha obligado a estos organismos plaga a adaptarse a las nuevas situaciones. Un buen ejemplo de ello es el estudio del que hablaremos a continuación, acerca de los cambios detectados en poblaciones urbanas de roedores.

La denominada comida basura o fast food se caracteriza por su alto contenido en grasas, azúcares, sal y calorías. En la actualidad es consumida en todo el mundo, aunque especialmente en los EEUU, sobretodo en grandes ciudades como Nueva York. Los restos de este tipo de dieta, poco saludable para los humanos, son aprovechados por los roedores en estas zonas urbanas. Una investigación ha descubierto que este tipo de alimentación está originando cambios genéticos en las poblaciones de roedores locales de la Gran Manzana, adaptándolos de esta manera para metabolizar y degradar alimentos con alto contenido en grasas.

El estudio científico, realizado por la Universidad de Nueva York, y publicado por el National Center for Biotechnology Information, ha comprobado cómo la fast food influye en la capacidad de adaptación de un tipo particular de roedor autóctono de Norteamérica, el ratón de patas blancas (Peromyscus leucopus). Para ello compararon el genotipo de 48 ejemplares de ratón de esta especie, una parte de ellos capturados en parques urbanos de la ciudad de Nueva York como Central Park o el Jardín Botánico de la ciudad. El resto de los roedores de estudio fueron recogidos en tres áreas rurales próximas a la ciudad neoyorkina. Al contrastar la información genética de estos ratones, los investigadores encontraron abundantes diferencias, por lo que se centraron en 19 marcadores genéticos involucrados en los procesos de metabolización de lípidos e hidratos de carbono.

Que los cambios se hubieran producido en genes que intervienen en dichos procesos, hizo sospechar a los científicos que la causa se debía a las diferencias en la dieta de los ratones urbanos con respecto a los de campo. Tras analizar a los roedores de ciudad, llegaron a la conclusión de que estas diferencias genéticas posiblemente se originaron como consecuencia de la prevalencia de la enfermedad del hígado graso, provocada por el consumo de alimentos ricos en grasas y carbohidratos. Lo más sorprendente de la investigación es que estas diferencias debidas a la dieta también se producen de forma local, puesto que en zonas pequeñas de la Ciudad y en distancias relativamente cortas, de tan sólo un par de kilómetros, se detectaron numerosos ratones genéticamente diferentes. De esta forma, los roedores del barrio de Manhattan resultaron genéticamente diferentes a los del barrio de Queens.

Los autores creen que los ratones urbanos están evolucionando en función de la fuente de alimentación que tienen disponible, que en las calles de Nueva York está constituida fundamentalmente por desperdicios de comida basura. A diferencia de lo que le ocurre a los humanos, afirman que este tipo de dieta no es necesariamente perjudicial para los roedores; simplemente éstos se están adaptando al medio en el que viven, demostrando su enorme capacidad de supervivencia.

Estos resultados son el punto de partida para continuar investigando estos fenómenos, para tratar de ver si las diferencias genéticas se producen en otros entornos urbanos y afectan a otras especies de roedores plaga como la rata parda o el ratón casero. Conocer qué procesos intervienen en la capacidad de adaptación de estos organismos es importante a la hora de desarrollar nuevas herramientas para el control de sus plagas, más teniendo en cuenta que la enorme población de ratas de alcantarilla supone un gran problema para la ciudad de los rascacielos.

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