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La alimentación de animales callejeros provoca la aparición de plagas

Alimentar animales en la calle provoca problemas de plagas

26 Abril, 2018

Como hemos dicho muchas veces, el hombre es causa directa de las plagas que sufre. Incluso a través de acciones aparentemente inofensivas que, al contrario, terminan creando las condiciones perfectas para el desarrollo y proliferación de organismos nocivos. En esta ocasión hablaremos sobre un comportamiento muy común de las zonas urbanas: la alimentación de animales en la calle. Dar de comer a los patos en el parque, a las palomas en una plaza o a los gatos en una urbanización, nos parece una actitud inofensiva o altruista. Sin embargo, puede provocar la atracción y proliferación de plagas. Además, estas acciones suelen estar prohibidas o por lo menos reguladas por parte de las autoridades municipales. A pesar de ello, se realizan, algunas veces por desconocimiento de la ciudadanía y otras por simple negligencia.

Un caso típico es la alimentación de aves en la vía pública, especialmente palomas. Este comportamiento es un factor clave para que fracase cualquier iniciativa que trate de controlar las poblaciones de estas aves urbanas. Y no sólo porque con la disponibilidad de alimento se incremente el número de ejemplares; sino también, porque las zonas de alimentación serán un foco de atracción. Las palomas emplearán estructuras del entorno próximo como posadero e incluso área de cría, por lo que terminará afectando a negocios, monumentos, vehículos y edificios anexos. Además, los restos de pan y otros alimentos inducirán la aparición de cucarachas, hormigas, ratas o ratones.

Otro ejemplo lo hemos comentado recientemente en este blog: la proliferación de gansos en un parque de Badajoz. La alimentación suplementaria de los visitantes puede ser una de las causas de esa proliferación. Dar de comer a los patos y gansos de los parques es una imagen idílica frecuente en los núcleos urbanos. Aparte de que, en muchas ocasiones, se emplean alimentos no adecuados para ellos; hay que decir que las aves no los necesitan, puesto que se alimentan de vegetación acuática del entorno o de piensos suministrados por los servicios municipales. En este caso, los restos de comida favorecerán también la proliferación de plagas en la zona.

Una situación muy habitual, y polémica, de las urbes es la alimentación de gatos callejeros. Dejar comida y agua para estos felinos tiene efectos en su entorno. Por un lado, la disponibilidad abundante y permanente de recursos provocará el aumento del tamaño de las colonias, a no ser que los ejemplares estén esterilizados. Con lo cual, habrá más gatos en la calle que pueden llegar a generar problemas de salubridad, ruidos y malos olores. Además, la disponibilidad de recursos atraerá a otras plagas, especialmente a roedores. Mucha gente piensa que la presencia de gatos es beneficiosa puesto que evita su aparición, pero ocurre justo lo contrario. El exceso de pienso beneficia a ratas y ratones, que proliferarán gracias a él. Los gatos bien alimentados no tienen la necesidad de cazar, por lo que no malgastarán energía en capturar ningún roedor, especialmente ratas, que pueden llegar a ser muy agresivas.

Otro efecto de esta problemática lo revela un estudio realizado por investigadores de la Universidad Autónoma de Barcelona y Aveiro (Portugal). Trata sobre los principales factores que llevan a los jabalíes a invadir las ciudades, fenómeno cada vez más frecuente, en zonas como el área metropolitana de la Ciudad Condal o de Madrid, especialmente en municipios del norte (Torrelodones, Las Rozas, San Sebastián de los Reyes, Alcobendas, etc.). Se han analizado más de 3.000 episodios de presencia de estos animales en el área urbana de Barcelona, entre 2010 y 2014, para identificar las variables relacionadas con esta invasión. Según los resultados, los jabalíes buscan corredores verdes para penetrar en la ciudad, siendo su presencia significativamente más frecuente en áreas verdes fragmentadas y en lugares cercanos a puntos de alimentación para gatos callejeros, ya que se ven atraídos por el pienso seco depositado.

A tenor de lo anteriormente expuesto, la alimentación callejera de animales es un comportamiento que influye decisiva y negativamente en la prevención de la aparición de plagas. Desde luego, cuando el problema ya existe, esta conducta deberá ser una de los primeros factores a controlar si queremos que tengan éxito los tratamientos de desinsectación y desratización.