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Conociendo al ratón común o casero

Morfología, biología y comportamiento del ratón común o casero

24 Agosto, 2017

Con el ratón común o casero (Mus musculus) terminamos la serie de artículos centrados en conocer en profundidad a los roedores plaga más habituales en España. Éstos viven a nuestro alrededor, en una gran diversidad de infraestructuras humanas y por supuesto a nuestra costa, sobreviviendo con los restos que dejamos o los alimentos que almacenamos. El ratón casero es la especie más pequeña de todo el grupo. Los ejemplares adultos alcanzan un peso entre los 12 g y los 30 g, y una longitud corporal entre 15 cm y 20 cm, incluida la cola. La longitud de este apéndice caudal es similar a la de la cabeza y cuerpo, característica que lo diferencia de otra especie presente en España, y con la que se podría confundir, conocida como ratón moruno (M. spretus); siendo este último de carácter completamente silvestre y no comensal del ser humano. Por su aspecto de “ratón”, también podrían llevarnos a equivocación el de campo (Apodemus sylvaticus) o las diversas especies de topillos (Microtus spp.). Nuevamente se trata de especies silvestres que, a priori, no vamos a encontrar en el interior de infraestructuras humanas.

M. musculus posee un hocico ligeramente alargado y puntiagudo, sus ojos son pequeños y negros; y sus orejas, redondeadas. Su pelaje presenta un color variable. Las crías poseen una coloración uniforme gris oscuro, desapareciendo tras el primer cambio de piel. En los adultos se da una amplia gama de coloraciones claras y oscuras. Las formas claras tienen el dorso y la cola pardo-grisácea, mientras que la región ventral es de crema a blanco, ligeramente gris, al igual que las extremidades. Por otro lado, las formas más oscuras tienen la parte dorsal, cola y patas de color gris o pardo oscuro, y el vientre más claro. Curiosamente, los ratones comensales suelen ser predominantemente de coloración oscura, mientras que las poblaciones más asilvestradas son claras. Esto no es una regla fija, puesto que en una misma población pueden aparecer diversas modalidades en el color del pelaje.

El ratón casero tiene una distribución natural que abarca el oeste y el sur de Europa, Asia (desde Turquía hasta Irán) y el norte de África. Al igual que ha ocurrido con las ratas, el hombre ha contribuido a su expansión por otras regiones del planeta como el continente americano, el África subsahariana, Australia y diversas islas oceánicas.

Como ya hemos apuntado, se trata de un animal comensal que vive a expensas del ser humano. Aunque bien es cierto que también existen poblaciones asilvestradas, asentadas por lo general en los márgenes de piedra o entre la vegetación herbácea entorno a los campos de cultivo. Evita en cualquier caso los bosques y las áreas extremadamente secas. El acceso al agua es un factor claramente limitante para el establecimiento de esta especie de roedor, lo que es un punto importante a tener en cuenta a la hora de llevar a cabo su control. Se trata de una especie predominantemente granívora, aunque los ejemplares que viven en ambientes humanizados son omnívoros. Los ratones caseros ocupan los huecos de las paredes, tejados, sistemas de saneamiento, cavidades subterráneas y espacios similares; construyendo sus nidos con papel, lana u otros materiales. En cuanto a su reproducción, las poblaciones comensales presentan una actividad sexual continua a lo largo del año, disminuyendo los apareamientos levemente en época invernal.

Las plagas de M. musculus tienen una gran incidencia en la agricultura y los productos almacenados. Desde el punto de vista sanitario, tiene menor relevancia que la rata parda, pero también puede ser transmisor de varias enfermedades como la rickettsiosis pustulosa o la salmonelosis. Aparte de este lado negativo, cumplen un importante papel ecológico al ser la presa habitual de gran cantidad de animales, además de desempeñar un papel fundamental en la investigación científica, donde se emplean habitualmente variedades de esta especie. Recordamos una vez más que para eliminar ratones en Madrid, nada mejor que contar con los servicios de Biodal Control Ambiental.